La gente consume drogas por varias razones:
Para sentirse bien. Las drogas pueden provocar sensaciones intensas de placer. A esta euforia inicial le siguen otros efectos que varían según la sustancia que se consuma. Por ejemplo, con estimulantes como la cocaína, delante de la euforia siguen sensaciones de poder, autoconfianza y más energía. A la euforia que causan los opioides como la heroína le siguen sensaciones de relajación y satisfacción.
Para sentirse mejor. Algunas personas que sufren de ansiedad social, estrés y depresión comienzan a usar drogas para sentirse menos ansiosas. El estrés puede ser un factor importante para iniciar y continuar el consumo, y siempre influye en las recaídas de los pacientes que se están recuperando de la adicción.
Para desempeñarse mejor. Algunas personas sienten presión para mejorar su concentración en la escuela o el trabajo, o mejorar sus habilidades deportivas. Esto puede ser un factor en quien decide probar las drogas o continúa consumiéndolas, particularmente en el caso de estimulantes recetados o cocaína.
Por curiosidad y presión social. En este sentido, los adolescentes en particular corren un mayor riesgo porque la presión de los compañeros puede ser muy fuerte. Los adolescentes son más propensos que los adultos a actuar en forma arriesgada o desafiante para impresionar a sus amigos y demostrar su independencia de los padres y las normas sociales.