Por: Alejandra Buggs Lomelí*
Los juegos de azar datan del año 2000 A.C. y han sido parte de la
mayoría de las culturas.
En la antigüedad se consideraba al juego de azar como una de las grandes
pasiones de la clase alta (Fleming, 1978), y a lo largo de la historia ha sido
considerado como una de las grandes plagas de la humanidad por su gran poder de
destrucción (Bisso-Andrade 2010).
El 26 de agosto de 2011 el periódico Excélsior destacaba que “un comando, presuntamente
del grupo delictivo de Los Zetas, roció gasolina en el interior del Casino
Royale de Monterrey, provocando un incendio que dejó 61 personas muertas”.
Hoy en día, sabemos que fueron aproximadamente 100 las personas fallecidas; la
misma noche de la tragedia se habían identificado sólo 35 mujeres y 10 hombres
entre las víctimas.
Saber que del total de víctimas de este atentado el mayor número de personas
muertas fueron mujeres, se convirtió en un “foco rojo” que muy pocos medios de
comunicación atendieron desde un enfoque de género.
Aunque especialistas de la Facultad de Psicología de la UNAM están
desarrollando un modelo de atención para personas con problemas de ludopatía,
en un convenio firmado con el Centro Nacional para la Prevención y el Control
de las Adicciones (Cenadic), aún falta mucho por hacer (**).
Definitivamente continúa siendo la atención de la ludopatía en las mujeres una
asignatura pendiente para todas y todos los profesionales de la salud mental y
emocional. Es también un problema de salud pública que tiene fuertes
repercusiones emocionales en gran parte de la población femenina de nuestro
país.
Los casinos han proliferado por todo el país y con ellos el número de personas
que gustan de esta actividad, misma que es difícil medir porque no
contamos con cifras oficiales de la cantidad de jugadoras y jugadores y mucho
menos de la cantidad de personas adictas al juego.
La palabra ludopatía se origina del latín “ludus”, que significa “juego”, y de
la palabra griega “pato” que significa afección, enfermedad o pasión, por lo
que la ludopatía se caracteriza porque la persona que la padece tiene
dificultad para controlar sus impulsos, y practica de manera compulsiva uno o
más juegos de azar.
Es esta una situación que afecta la vida diaria de la persona, de tal forma que
la familia, la alimentación o incluso el sexo dejan de ser importantes, pasando
a un segundo plano.
Es por ello que a la ludopatía hay que entenderla como una enfermedad crónica,
es decir como una adicción, no con la intención de etiquetar a las personas
sino para que al nombrarla exista y cobre la importancia que merece, y para que
las mujeres afectadas por esta enfermedad emocional reciban la atención que
requieren.
Desde 1992 la Organización Mundial de la Salud clasifica a la ludopatía como
una enfermedad emocional, y la define como una “adicción patológica a los
juegos de azar y las apuestas”.
Podemos considerar como socio-adicción a la ludopatía porque no está
relacionada con el consumo de sustancias, sino con prácticas sociales que
tienen que ver más con la forma de vincularse con el entorno.
Belloch (2008) define a este tipo de adicción no tóxica como la “dependencia
hacia un objeto o actividad en donde no existe ingesta de ningún compuesto
químico que ocasione cambios biológicos nocivos para el organismo” (***).
Por otro lado, Calero (2007) define la dependencia psicológica “como una
conducta persistente donde la persona pierde el control e incrementa la
actividad a medida que pasa el tiempo” (****).
Pero ¿qué empuja a algunas mujeres a no disfrutar tanto del juego sino a
depender cada vez más y más de él? En mi quehacer psicoterapéutico he podido
constatar que toda adicción es sólo el síntoma de otro trastorno más profundo y
la ludopatía no es la excepción.
Partamos de que la base de toda esta problemática emocional está cimentada en
la sensación de soledad, misma que impulsa a algunas mujeres a buscar
contención afectiva y “acompañamiento” a través del juego.
Es notorio que a partir de la apertura de casinos, las visitantes más asiduas
sean mujeres, por lo general solas, con gran necesidad de pertenencia y muchas
veces con problemas de pareja.
Mujeres de la tercera edad excluidas de sus familias, víctimas de maltrato y
con problemas económicos, mismos que fantasiosamente creen que resolverán con
un “golpe de suerte”.
En su mayoría todas estas situaciones son generadas por depresión, profundas
carencias afectivas y cualquier manifestación de violencia de género.
Estoy segura que quienes gustan del juego y tengan ya una adicción, no estarán
de acuerdo conmigo, argumentando que son ellas y ellos quienes controlan su
manera de jugar.
Sin embargo, dado que es un problema de salud pública considero de vital
importancia colocar nuevamente el dedo en el renglón o quizás en la llaga, para
contribuir desde mi compromiso emocional y social a crear conciencia sobre la
importancia de no sólo abordar el tema sino de ejercer presión en el gobierno,
para que tome cartas en el asunto.
Es una realidad estudiada que la ludopatía o juego compulsivo en algunas
ocasiones genera: violencia y estrés, abandono de hijas e hijos, problemas de
pareja, y en casos extremos actos delictivos como robo para seguir jugando o
tratar de pagar las deudas adquiridas por el juego, así como ideas suicidas e
intentos de suicidio.
Cuando la mujer se da cuenta que no tiene un proyecto de vida propio, además de
ser madre y esposa, experimenta una sensación de vacío, misma que evade a
través de los juegos de azar.
Existen diferencias de género en la forma en que viven esta experiencia mujeres
y hombres, mientras los hombres encuentran en el juego y las apuestas
excitación y emoción, las mujeres juegan y apuestan para evitar sentir
tristeza, dolor, abandono y soledad.
Como podemos darnos cuenta, la ludopatía en las mujeres es un problema
psicosocial poco atendido y profundamente delicado, porque no sólo destruye la
vida de quienes la padecen sino que también afecta la vida de quienes les
rodean.
En los juegos de azar se entrelazan muchos elementos: el estatus, el poder, la
emoción de la adrenalina que permite a la o el ludópata sentir, el placer que
generan las endorfinas, la evasión del sentimiento de soledad, y la ilusión de
poder cambiar su vida.
Por lo general, las personas que sufren ludopatía se sienten avergonzadas y
tratan de evitar que otras y otros se enteren de su adicción.
De acuerdo con la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, si tienes más de
cinco de los siguientes síntomas es momento de atenderte:
•Cometer delitos para conseguir dinero para jugar.
•Sentirte irritable al tratar de jugar menos o al dejar de jugar.
•Juegas para escapar de tus problemas o de sentimientos de tristeza o ansiedad.
•Apostar mayores cantidades de dinero para intentar recuperar las pérdidas
previas.
•Perder el trabajo, una relación u oportunidades en tus estudios o en el
trabajo debido al juego.
•Mentir sobre la cantidad de tiempo o dinero gastada en el juego.
•Hacer muchos intentos infructuosos por jugar menos o dejar de jugar.
•Necesidad de pedir dinero prestado debido a las pérdidas ocasionadas por el
juego.
•Necesidad de apostar cantidades cada vez más grandes de dinero para sentir
excitación.
•Pasar mucho tiempo pensando en el juego, como recordar experiencias pasadas o
formas de conseguir más dinero con que jugar.
Existen diferentes tratamientos para el juego adictivo que incluyen: la
psicoterapia, los grupos de autoayuda y la medicación psiquiátrica de ser
necesario.
“Jugadores anónimos” es un tratamiento que se utiliza para tratar la ludopatía,
basado en el modelo de 12 pasos de Alcohólicos Anónimos, que enfatiza la ayuda
mutua.
Algunos datos importantes:
•En México no hay una cifra exacta, pero se cree que existen casi 2 millones de
personas adictas a los juegos de azar.
•El Consejo Nacional Contra las Adicciones (Conadic) no cree que la ludopatía
sea un problema de salud pública en el país.
•La Secretaría de Gobernación ha expedido 552 permisos para casinos, de los
cuales operan 305.
•Se estima que existen unos 500 casinos irregulares en el país.
•No existen campañas de prevención, ni siquiera se conoce una estadística real
sobre el número de ludópatas.
•Ni la Secretaría de Salud ni el Conadic, ni tampoco el sector privado han
realizado campañas para prevenir la adicción al juego.
•Según datos de la OMS, la ludopatía se posiciona como el causante número uno
de suicidios.
Si tú o alguien que conoces sufren adicción al juego, atiéndanse para que
recuperen su vida emocional y dejen de ser presa de los intereses involucrados
en la creación de estas casas de juego.

**http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2012_522.html.
***Belloch, Amparo. Manual de Psicopatología. Madrid, McGraw-Hill, 2008.
****Calero. Medicina Psicosocial, Lectura Psicoanalítica, Tomo II, Perspectivas Contemporáneas. Buenos Aires. Acadia Editorial 2007.
*Psicoterapeuta Gestalt, especialista en Estudios de Género, directora del Centro de Salud Mental y Género.